
Nathan Williams es un tipo al que todo parece salirle fácil. Como en muchas historias de rocanrol, Williams trabajaba en un tienda de discos en San Francisco y por las noches hacía música, que aunque nunca aprendió a grabar muy bien la verdad no le importaba mucho. Porque este tipo con pinta de skater quinceañero que parecía haber visto demasiadas veces ”Lost boys” tenía Internet, y antes que uno pudiera decir “onda” su proyecto Wavves (y su otro Wavvves) ya eran un gran fenómeno. Lo peculiar de este caso es que detrás de toda esta pelotera -que partió [...]